jueves, 7 de febrero de 2013

Marrakech 2013


Para empezar el año 2013, ¡hemos optado por el continente africano! No por variar, si no porque es bastante económico J y aunque ahora tengo trabajo tampoco es que la cosa esté para derrochar…ya derrocharemos en el siguiente viaje ;p
Nada más llegar, no nos engañemos…estabamos todos un poco muertos de miedo…primero, el taxi del aeropuerto al hotel nos quería cobrar  bastantes moneditas así que, estuvimos media hora regateando y aún así nos salió más caro (170 dirhams) de lo que podíamos haber conseguido (100-130d), la conducción es…HORRIBLE, cada uno va por donde quiere y las carreteras y coches son muy antiguos y para colmo cuando entramos dentro de las murallas (el mundo real de Marrakech) entendimos lo que era el caos: mucha pobreza, mucha suciedad, en un carril coches, peatones, burros, motos con familias enteras montadas en ellas… En fin, llegar a nuestro “hotel” fue un gran alivio. No se trataba de un hotel tal y como conocemos aquí, si no de uno típico de allí…un Riad (Riad Dar Loula), son alojamientos pequeños de unas 4 o 5 habitaciones con una decoración típica marroquí (muy encantador).
Los 2 primeros días visitamos lo típico de la ciudad, La Plaza de Jamma el Fna, La mezquita Koutoubia, Jardines de Menara, un paseo en calesa (carro de caballos desnutridos) por el palmeral, palais la Bahia y la Mellah (barrio judío) donde vendían todas las especias, piedras, tés, etc mucho más baratas que en la plaza…nos llevó un chico marroquí y creo que se enfadaron los comerciantes con él por enseñarnos los precios buenos.
En cuanto a la comida, el cuscús y el tallín de pollo o cordero es la comida típica de allí (me gusta mucho más el cuscús de mi madre) aunque también venden algo parecido al kebab, bocadillos…Eso sí, hay que decidir rápido dónde comer si no quieres que te vuelvan loco ya que te llaman de cada rincón para que vayas con ellos a su local. En la plaza es típico que te aplaudan todos los cocineros y “camareros” cuando te decides por entrar a su carpa a cenar, aunque en realidad, creo que todos los sitios son de todos ya que a nuestro “amigo” apodado Tarzán, cada día le veíamos en un puesto distinto. El desayuno era lo mejor, bizcocho y tostadas (todo casero) que nos daban en el Riad y por supuesto, té, que no faltaba en ninguna comida y además era refill.

La ciudad se ve rápido (con 2-3 días es suficiente) y consiguieron tentarnos con una excursión de 2 días. Empezaba atravesando el Atlas,
seguía por el pueblo Ait Benhaddou (donde se han rodado “El príncipe de Persia”, “Gladiator”…) es un sitio precioso, completamente recomendado J. Después llegó la hora de montar en dromedario, 2 horas en el “bicho” por el desierto hasta nuestro campamento para dormir, sí, duele el culo y además íbamos un poco asustados, ya que nada más montar, uno de los chicos que iban en el bus con nosotros se calló de dromedario y no pudo continuar con la excursión. El campamento Bereber es una gran experiencia, la cena nómada (sopa, cuscús y mandarinas ;p), despuñes pasamos un buen rato tocando los tambores con los bereberes en medio del desierto bajo un millón de estrellas y alrededor de una hoguera  ¡MUY GUAY! y finalmente a dormir en las jaimas y el baño…un agujero en una jaima…durante la noche conseguí mi objetivo y no hice pis…pero por la mañana fue inevitable…pero, al menos, ya veía si salía algún escarabajo de la arena. Desayunamos un vaso de leche calentita que me supo a gloria después de la fría noche en el desierto! Y eso que dormí con 4 mantas y abrigo! Pero mereció la pena sólo por ver un precioso amanecer detrás de las dunas J y de nuevo subida al dromedario de vuelta al autobús.  No olvidar mencionar que los bereberes eran muy simpáticos y se inventaban canciones en castellano: vamos vamos vamos a la playa
A la vuelta hicimos una última parada en el pueblo de Merzouga donde una de sus casas alojó a Brad Pitt cuando rodó la película “Babel”(Es mejor verla una vez hayas vuelto).
Paseo en camello al amanecer
 
Acampada nómada: Jaina Bereber
 
 
Llegamos agotados y, no se nos ocurrió otra cosa que ir a un Hammat pero, no a uno turístico, a uno de verdad, a un Hammat árabe típico. La experiencia fue la siguiente: nos tumbamos en el suelo en una especie de sauna y nos arrancaron la piel con un guante para exfoliarnos (la verdad que queamos muy suavecitas) y finalmente nos tiró un cubo lleno de agua encima de la cabeza…una experiencia más, eso sí, irrepetible! J
El último día, como en cualquier país, de compras por el zoco, regateando siempre…Y ESTO ES TODO AMIGOS.




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