Para empezar el año 2013, ¡hemos
optado por el continente africano! No por variar, si no porque es bastante
económico J y aunque ahora
tengo trabajo tampoco es que la cosa esté para derrochar…ya derrocharemos en el
siguiente viaje ;p
Los 2
primeros días visitamos lo típico de la ciudad, La Plaza de Jamma el Fna, La
mezquita Koutoubia, Jardines de Menara, un paseo en calesa (carro de caballos
desnutridos) por el palmeral, palais la Bahia y la Mellah (barrio judío) donde
vendían todas las especias, piedras, tés, etc mucho más baratas que en la
plaza…nos llevó un chico marroquí y creo que se enfadaron los comerciantes con
él por enseñarnos los precios buenos.
En
cuanto a la comida, el cuscús y el tallín de pollo o cordero es la comida típica de allí (me gusta mucho más el cuscús de mi madre)
aunque también venden algo parecido al kebab, bocadillos…Eso sí, hay que
decidir rápido dónde comer si no quieres que te vuelvan loco ya que te llaman
de cada rincón para que vayas con ellos a su local. En la plaza es típico que te aplaudan todos
los cocineros y “camareros” cuando te decides por entrar a su carpa a cenar,
aunque en realidad, creo que todos los sitios son de todos ya que a nuestro
“amigo” apodado Tarzán, cada día le veíamos en
un puesto distinto. El desayuno era lo mejor, bizcocho y tostadas (todo casero)
que nos daban en el Riad y por supuesto, té, que no faltaba en ninguna comida y
además era refill.
seguía por el pueblo Ait Benhaddou
(donde se han rodado “El príncipe de Persia”, “Gladiator”…) es un sitio
precioso, completamente recomendado J. Después llegó la
hora de montar en dromedario, 2 horas en el “bicho” por el desierto hasta
nuestro campamento para dormir, sí, duele el culo y además íbamos un poco
asustados, ya que nada más montar, uno de los chicos que iban en el bus con
nosotros se calló de dromedario y no pudo continuar con la excursión. El
campamento Bereber es una gran experiencia, la cena nómada (sopa, cuscús y
mandarinas ;p), despuñes pasamos un buen rato tocando los tambores con los
bereberes en medio del desierto bajo un millón de estrellas y alrededor de una
hoguera ¡MUY GUAY! y
finalmente a dormir en las jaimas y el baño…un agujero en una jaima…durante la
noche conseguí mi objetivo y no hice pis…pero por la mañana fue
inevitable…pero, al menos, ya veía si salía algún escarabajo de la arena.
Desayunamos un vaso de leche calentita que me supo a gloria después de la fría
noche en el desierto! Y eso que dormí con 4 mantas y abrigo! Pero mereció la
pena sólo por ver un precioso amanecer detrás de las dunas J y de nuevo subida
al dromedario de vuelta al autobús. No olvidar mencionar que los bereberes eran muy simpáticos y se inventaban canciones en castellano: vamos vamos vamos a la playa…
A la vuelta hicimos una última parada en el pueblo de Merzouga donde una de sus casas alojó a Brad Pitt cuando rodó la película “Babel”(Es mejor verla una vez hayas vuelto).
Llegamos agotados y, no se nos ocurrió
otra cosa que ir a un Hammat pero, no a uno turístico, a uno de
verdad, a un Hammat árabe típico. La experiencia fue la siguiente: nos
tumbamos en el suelo en una especie de
sauna y nos arrancaron la piel con un guante para exfoliarnos (la verdad que queamos muy suavecitas) y finalmente nos tiró
un cubo lleno de agua encima de la cabeza…una experiencia más, eso sí,
irrepetible! J
El último día, como en cualquier país,
de compras por el zoco, regateando siempre…Y ESTO ES TODO AMIGOS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario